martes, 17 de noviembre de 2009

LA SEXUALIDAD DEL ADOLESCENTE Y DEL JOVEN


EL PERIODO DE LA ADOLESCENCIA


Comprende de los 12 a los 19 años, es una época de rápidos cambios y difíciles empresas. El desarrollo físico es sólo una parte de este proceso, porque los adolescentes afrontan una amplia gama de requerimientos psicosociales: independización de los padres, consolidación de las cualidades necesarias para relacionarse con los compañeros de la misma edad, incorporación de una serie de principios éticos aplicables a la realidad práctica, fomento de las capacidades intelectuales y adquisición de una responsabilidad social e individual básica, por nombrar sólo algunos. Pero a la vez que el adolescente se encara con tan compleja sucesión de dificultades concernientes a su evolución conjunta como ser humano, debe dirimir su sexualidad aprendiendo el modo de adaptarse a los cambiantes sentimientos sexuales, escogiendo cómo participar en las diversas clases de actividad sexual, descubriendo la manera de identificar el amor y asimilando los necesarios conocimientos para impedir que se produzca un embarazo no deseado. No es extraño que en ocasiones el adolescente sea víctima de conflictos, sufrimiento y desconcierto.
Por otro lado, la adolescencia también es una etapa de hallazgo y eclosión; una época en que la maduración intelectual y emocional corre paralela con el desarrollo físico y genera una libertad y un creciente apasionamiento vital.



La adolescencia no es únicamente un periodo de turbulencia y agitación, como quieren las concepciones tradicionales, sino que, a la vez, suele ser una fase de goce y felicidad que marca el tránsito agitado y tumultuoso al estado adulto (Offer y Offer, 1975). La naturaleza paradójica de la adolescencia se patentiza sobre todo en la esfera de la sexualidad.



Aspectos psicosexuales de la adolescencia


Fantasías sexuales
Los sueños y las fantasías sexuales se tornan más frecuentes y explícitos en la adolescencia, muchas veces como elemento auxiliar de la masturbación. Parece ser que la fantasía, en el marco de la adolescencia, cumple varios cometidos: realza por lo general el placer de la actividad sexual; puede sustituir a una experiencia real (pero inasequible); origina excitación o provoca el orgasmo; constituye una especie de plataforma de ensayo mental de cara a ulteriores situaciones sexuales (aumentando la tranquilidad y anticipándose a posibles problemas, igual que ocurre con el ensayo de cualquier otra actividad) y, en fin, supone un medio de experimentación sexual sin riesgos, controlable y nada conmocionante. La experiencia del adolescente, en cuanto a la exploración del alcance y aplicabilidad de las fantasías, repercute decididamente en su actividad sexual y en la propia seguridad a la hora de desempeñarse sexualmente en fases posteriores.
Independencia .

A medida que el adolescente pugna por consolidar un sentido de identidad e independencia personal con respecto a sus padres y a otras figuras autoritarias, adquieren gran importancia las relaciones recíprocas con los compañeros y compañeras de la misma o parecida edad. Así, por ejemplo, la necesidad de libertad que experimenta el adolescente se acompaña normalmente del imperativo de ser como sus amigos, por más que en ocasiones ambas exigencias sean contrapuestas o antagónicas.

Las presiones del grupo de edad a que pertenece el adolescente varían según las colectividades sociales.
En su ansia por liberarse de la supervisión de los padres y de los adultos, algunos adolescentes ven en el sexo un medio de demostrar su aptitud para tomar decisiones propias y de presentar cara a la escala de valores de la otra generación. Pero la conquista de esa libertad no es tarea fácil, ya que los adolescentes adquieren de un modo y otro un considerable legado sexual de sus mayores y de la generación correspondiente en el que se incluyen pautas discriminatorias hacia el sexo femenino y un intenso sentimiento de culpabilidad sexual. Han cambiado antes las actitudes que la conducta, puesto que hoy está muy extendida la idea de igualdad entre ambos sexos No obstante, perdura en ciertos aspectos el criterio de la superioridad del varón. Aún se espera que sea éste el que tome la iniciativa sexual, y si es la mujer la que lo hace, lo más probable es que se la tache de "atrevida" o "calentorra". Los adolescentes no se han desembarazado de todo vestigio de problemas sexuales, mala información y desconcierto en materia de sexualidad; más bien parece que hayan sustituido determinados problemas por otro contingente de dificultades.

Reacciones paternas

Muchos adultos dan la impresión de sentirse amenazados por las pautas del adolescente en esta materia y tratan de regularlas de manera ilógica, como lo demuestra el hecho de que se pretenda a veces suprimir la educación sexual en las escuelas ("les llenaría la cabeza de malas ideas"), restringir la información sobre métodos anticonceptivos ("que sigan teniendo miedo a quedar embarazadas"), censurar libros y películas o, sencillamente, fingir que la sexualidad del adolescente no existe en absoluto. Por fortuna, no todos los padres adoptan una visión tan negativa de la sexualidad juvenil y en algunos casos asumen posturas más liberales. También es importante constatar que la conducta sexual del adolescente puede crear inquietud en los progenitores. A muchos padres les preocupa que sus hijos adolescentes se vean atrapados en un embarazo involuntario, conscientes de que, aun cuando él o ella dispongan de medios anticonceptivos, quizá no los sepan utilizar eficazmente en el momento preciso. Los padres también se inquietan, y no sin motivo, de que sus hijos adolescentes puedan contraer una enfermedad venérea.

FORMAS DE VIVIR DE LA ADOLESCENCIA




Se ha apuntado cómo la adolescencia no responde a ningún tipo de actitudes y transformaciones fijas, ocasionadas únicamente por el paso a través de la pubertad.


El periodo en cuestión representa una evolución global de la persona que puede ser vivida de manera totalmente distinta de un individuo a otro.


Al hablar de la adolescencia no hay que olvidar todo el bagaje de la etapa anterior, clave en la configuración del Yo del niño, pues marca una pauta importantísima en la forma en que el chico o la chica abordara su adolescencia. Otro aspecto que influirá también en este proceso se refiere al marco socio-cultural en que los jóvenes se ven inmersos. Una sociedad adulta que se tambalea, con una crisis permanente de valores y que, en general, se caracteriza por su medio e inseguridad, no ofrece al joven el marco sociológico idóneo para su desarrollo.



Según el niño va accediendo a la pubertad, surgen en su interior una serie de actitudes distintas que producen en los padres una situación de zozobra; estos se quejan de que sus hijos ya no obedecen igual que antes, como si hallaran satisfacción en hacer y opinar justo lo contrario de lo que ellos han venido inculcándoseles hasta entonces. Pero si los padres comprenden el cambio y lo viven sin medio, conservando la firmeza sin imponer su autoridad a ultranza, la situación se alargara estrictamente lo suficiente para que el muchacho se establezca en su anhelada independencia mediante la potenciación de un Yo claramente diferenciado. Las situaciones de incomprensión padecidas en el ámbito familiar dan lugar a una constante angustia, que, en muchos casos, provoca en el adolescente, una vez alcanzada la mayoría de edad, actitudes que afectan a su posterior vida adulta.


El adolescente incomprendido por su familia evidencia un rechazo hacia ella y se recoge en su mundo interno (introversión); por ello trata de alejarse del medio paterno, al que toma como elemento opresor y que en lugar de ayudarle, le confunde en su ambivalencia lucha entre dos sentimientos; dependencia e independencia.
Al servicio de esta búsqueda, el joven utiliza su inteligencia como una defensa contra la propia ansiedad. Los conflictos afectaran profundamente a sus elecciones futuras; quizá dirija su energía contra todo lo que representa una autoridad o tal vez prefiera resolver las cosas de una forma fácil, adaptándose a unas normas que se ve incapaz de transgredir y que le obligan a intensificar la represión de sus impulsos internos.

CAMBIOS PSIQUICOS



Dentro de los cambios psiquicos que surgen durante la adolescencia el individuo se ve amenazado por una serie de tensiones debido a la reaparicion de sus deseos instintivos reprimidos,que van a producirle una gran angustia.La superacion de esta obligara al adolescente a poner en marcha sus mas firmes defensas,que estaran en parte condicionadas por la seguridad o madurez acumulada durante la etapa anterior: La infancia.


Frecuentemente se ven padres que se quejan del egoismo de sus hijos y de la frialdad de sus relaciones afectivas para con su familia. Sin embargo,los adolescentes son tambien capaces de los mayores sacrificios o de establecer unas relaciones de amistad o de amor muy apasionadas.



Estas oscilaciones y cambios de humor y de carácter se han justificado, desde una perspectiva psicológica, a partir de dos puntos de vista contrapuestos. Uno de ellos se basaría en los cambios fisiológicos que se producen a partir de la pubertad y el otro establecería una total independencia entre los procesos físicos y psíquico, e interpretaría estos últimos como la señal de que el individuo ha llegado a su madurez anímica.


En relación con el impulso sexual, se producen en la adolescencia un conjunto de cambios que conviene reseñar. Al comienzo de este periodo, se registra un aumento cuantitativo de los impulsos. En esta época se reactivan los instintos que componían la sexualidad infantil, reafirmándose una serie de conductas agresivo sexuales propias de los primeros años de vida del niño.
El preadolescente experimenta entonces una imperiosa necesidad de satisfacer sus deseos. Esta época coincidiría con un comportamiento caracterizado por la avidez, la crueldad, la falta de higiene y una desconsideración general. Mas adelante se efectuara un cambio en la cualidad de los impulsos sexuales genitales. En ese momento, el adolescente presenta una conducta mas satisfactoria de cara a su familia y a su ambiente, a costa de un aumento de control de sus nuevos impulsos, que le arrastran a una serie de fantasías incestuosas. Con el motivo debe mantenerse alerta y consumir parte de su energía en el adecuado manejo de sus defensas pues se trata de una lucha entre el control de sus impulsos y la liberación de estos. Ello explica sus cambios de carácter y las dificultades para predecir el rumbo que seguirá su comportamiento que puede mostrarse rígido y lleno de inhibiciones o entregado sin medida a satisfacer todas sus necesidades.


A continuacion se muestra una presentacion referente a los diferentes cambios que surgen durante esta etapa:




INFANCIA Y ADOLESCENCIA




El adolescente no puede se considerado como un fragmento aislado de las etapas anteriores,pues la persona constituye un conjunto indisociable que pasa,desde la infancia,por una serie de trasformaciones sin perder nunca su individualidad. La forma en que cada niño aborde su adolescencia dependera de su proceso psicologico anterior.




El yo del niño tal, y como quedo constituido en su infancia,iniciara,una vez llegado a la dolescencia,una lucha para poder superar los conflictos,utilizando para ello todos los mecanismos de defensa de que pueda disponer.


En su proceso de maduracion,el niño pasa por diferentes fases. Una sastifaccion o una carencia excesiva en una de ellas retrasara o entorpecerà su desarrollo posterior y añadirà problemas a la ya de por si conflictiva etapa de la adolescencia.




El psicoanalista Peter Blos confirma que lo caracteristico y especifico del desarrollo del adolescente esta determinado por organizaciones psicologicas anteriores y por experiencias individuales acaecidas durante los años que preceden al periodo de latencia.


Recordemos que el periodo de latencia es el que va entre los 6 años y los 12 años de edad aproximadamente.